Un vuelo como de águila, una caída libre con la ciudad entera debajo. Ahora un parque, el trinar de la aves, pétalos por doquier y una jovencita, Hanato Kobato, humilde, emocionada, que anuncia para sí el inicio de la misión: Todo comienza aquí. Para poder cumplir mi deseo… ¡Me esforzaré! El pequeño can azul, Ioryogi, montado sobre la bolsa, mira con recelo. Es que no es su estilo ser animoso, mucho menos emotivo ni esas cosas mundanas. Sucede que Ioryogi no es humilde, para nada, porque está humillado y eventualmente...


